No es fácil sincerarte con la familia y decirle que eres lesbiana, gay, bisexual….

 

Uno de los motivos de no contar que eres lesbiana, gay, bisexual… es porque os posicionáis mucho en el lugar de vuestros padres y seres queridos (pensáis más en su bienestar que en el vuestro) o lo hacéis sin tener en cuenta que eso también les afecta a ellos. Parecéis un elefante en una cacharrería destrozando todo por dónde pasa.

Lo ideal es encontrar un equilibrio: tener presente al otro sin privarte de la libertad de ser.

Es posible que ahora estés pensando: “Con mi madre/padre es imposible encontrar el equilibrio porque no acepta que sea lesbiana, gay o bisexual”.

Yo creo que, ante estas situaciones, también se puede encontrar un equilibrio. Quizá en este caso no sea solo entre ellos y tú, quizá sea un equilibro interno dónde tú te encuentras en esa línea de “vale, hasta aquí llego y aquí me quedo”.

Recuerda que no es una cuestión de salirte con la tuya o tener la razón. Por ese camino, solo vas a encontrar un choque de trenes. Es una cuestión de respeto mutuo. Y eso sí, la empatía y la comprensión hacía el otro ha de estar presente. En algún momento os tendréis que posicionar en el lugar del otro, y si ellos no lo hacen, ¡no dejes de hacerlo tú! Eso te ayudará a transitar todo tu proceso de una manera más tranquila.

Yo propongo que tengas en cuenta varios aspectos que te pueden ayudar con este tema.

Porque (para que) no lo dices:

Si eres de la primera opción que no lo cuentas porque piensas mucho en el bienestar de tus padres, estaría bien que profundizaras que hay detrás de eso.

Este comportamiento es todo lo contrario a estar en equilibrio. Quizá tengas ganas de expresar que eres lesbiana, gay o bisexual, pero antepones como se sentirán tus seres queridos.

Lo que no te paras a pensar es que esa decisión no es gratuita. Pasa factura. De alguna manera hace que te distancies de ellos. Que dejes de compartir la vida (alegrías y penas), y experiencias. Que llegue un momento que no puedas acudir a ellos porque ya te sientes muy lejos.

Cuando te posicionas más en el otro y dejas de tener presente que necesitas para estar bien, ¿de qué tienes miedo? ¿Qué estás evitando?

No sé cuál es tu motivo, pero normalmente hay uno y es grande: decepcionarles tanto que te dejen de querer.

Aquí los estás protegiendo, pero también te estás protegiendo tú de algo. Se trata de un mecanismo de defensa que utilizas para no decepcionar, para que no destaques y eso te aparte de tu clan (familia, amigos, colegas, sociedad, etc.).

¡Ojo con ese motivo! No se sustenta en nada. Es solo una creencia tuya que está impidiendo hacer lo que realmente quieres hacer. Le has dejado el poder a esa idea y estás perdiendo el poder de manejar tu vida.

Y para los que estáis pensando: “es que a mí me dejarían de querer”. Otra vez, ¡ojo! Sigue siendo una creencia tuya llevada al extremo.

Que tus padres no acepten que seas lesbiana, gay o bisexual no quiere decir que te dejen de querer. Aquí es dónde has de encontrar el equilibrio.

Y si ellos deciden alejarse de ti (que no es lo mismo que dejarte de querer): Tienes un gran trabajo que hacer intrapersonal. Descubrir que quieres en la vida, si una familia que no te acepta o tu propia aceptación y vivir en plenitud.

Utiliza tus recursos:

Te cuento mi caso. Yo tengo mucho sentido del humor y ese fue mi recurso para decírselo a mi madre. En ningún momento utilicé un tono de “te voy a contar algo que te fastidiará la vida”.

Me costó decirlo, pero mi sonrisa (entre otras cosas por los nervios), siempre estuvo presente.

Para mí, ponerme delante de mi madre seria y dándole más importancia, era como un enfrentamiento conmigo misma. Ese fue mi recurso.

Seguro que tú tienes el tuyo. Algo que te caracteriza y que es un potencial a utilizar para decir que eres lesbiana, gay o bisexual.

Quizá el tuyo sea que eres muy cariños@ y te gusta abrazar, ¡pues hazlo! O a lo mejor puedes ir intercalando frases como “yo estoy bien”, “soy feliz”. Ayuda mucho si el que te escucha recibe mensajes de que estás bien.

Aun así, te invito a que utilices más el sentido del humor, si es posible. No hagamos más serio el tema de lo que para algunos puede ser.

Haz esta conversación lo más natural que puedas y no te posiciones como si fuera un problema, porque eso es lo que estás transmitiendo a tu interlocutor e irremediablemente se pondrá a la defensiva.

Cuéntales tu historia:

Cuando les digas que eres lesbiana, gay o bisexual, sé sincer@. Es tu momento de decirles como te sientes. Tú tienes una historia que contar.

Hay un refrán que dice “de perdidos al río”, pues aquí lo mismo. Es poner todo a disposición de ellos para que sea más fácil que te entiendan. Que se puedan poner en tu lugar y comprender lo que estás pasando.

Decir sólo “soy lesbiana, gay o bisexual” y callar con la aspiración que ellos ya tienen que entender y aceptarlo, bajo mi punto de vista es exigir demasiado.

Una vez dicha tu orientación sexual, cuéntales tu historia. Cuando empezaste a sentirte así. Como lo has vivido estos años. Como te afecta ahora. Porque (para que) no se lo has dicho antes. Como quieres vivir tu vida y algo muy importante, que quieres de ellos.

A la gran mayoría de los padres los educan con unos parámetros y unas normas. Y que ahora uno de sus hij@s le suelte que es lesbiana, gay o bisexual, debe de ser como una bomba interna. Aunque lo acepten y te digan “ah vale hija, si tú eres feliz”, pero algo interno se acaba de mover. Cuando lo pienso veo como si dos glaciares se separaran, con todo el daño colateral que ello supone.

Pueden tener dudas y preguntas y ahí es importante que les digas que quieres de ellos. Que esperas y deseas. Como quieres que sea la vida en familia y como vas a vivir la tuya para que lo tengan presente.

Y por último y no menos importante: ¡escucha! Ellos también tendrán algo que decir, tan importante como para ti lo que le acabas de decirles. Escucha y toma nota de que les está pasando, que les preocupa e intenta responder a las dudas que te planteen.

Bajo mi experiencia, la mayoría de personas, después de hacerlo me han comentado que sorprendentemente no ha sido tan catastrófico como pesaban.

Ahí está el problema, nos posicionamos en el peor de los escenarios y eso nos impide tomar la decisión. Muchas de esas posibles desgracias que pueden pasar, no se sostienen sobre nada. Son solo tus creencias e ideas preconcebidas.

Y aunque así fuera ¿cuánto tiempo más vas a estar viviendo la vida de los demás?

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Sandra Toledano.  LGTBI Coach

Me dedico a acompañar a personas del colectivo LGTBI, a través del coaching y la terapia, principalmente para ofrecer esa «otra manera». La manera en la que dejas de vivir la vida de otros para vivir la tuya.