En esta nueva entrada del blog te hablo del sentimiento de obligación de salir del armario.

Algo que quizás te ha pasado o te está pasando.

Esto sucede mucho cuando hemos de salir del armario por primera vez o cuando llegamos a un sitio nuevo y hemos de volver a hacerlo. Parece que hay una “obligación” ya sea nuestra o impuesta.

Aunque ya lo he dicho en otras ocasiones, lo vuelvo a repetir: soy partidaria de salir del armario para poder vivir una orientación sexual y/o identidad de género de una manera natural.

Pienso que es un paso necesario para vivir en coherencia con lo que eres y como eres.

Dicho esto, sí que podemos personalizar la manera de hacerlo. ¿Y por qué digo personalizar? Porque a veces tengo la sensación que hay una obligación de salir del armario y de cómo “se supone” que hay que hacerlo.

Salir del armario no es una obligación, es una necesidad.

Y como toda necesidad, nace de algo interno y personal y por eso hay una historia diferente en cada persona que ha pasado por este proceso.

Últimamente me están llegando mensajes de correo electrónico de personas que quieren salir del armario a toda costa y de cualquier manera.

¿A que me refiero con de cualquier manera? Resumiendo, sería sin tener en cuenta su necesidad y su situación.

Si no tienes tu necesidad en cuenta, es muy posible que lo acabes haciendo por lxs demás y cómo quieren lxs demás. Acabas pensando más en lxs otrxs que en ti.

Esta es una manera de complicarte la historia, porque al no ser coherente con lo que te está pasando, es fácil tener la sensación que todo es más duro y difícil.

Al final cada unx se tiene que cuestionar, para eso te propongo tres preguntas que te pueden ayudar a encontrar la manera de hacerlo.

¿Me ayuda en algo que mi familia, amigos, compañeros de trabajo, etc, lo sepan en este momento?

Cuando nos entra el apretón de salir del armario es bueno cuestionarse si es por unx mismx o por “el tengo que hacerlo”. Ojo a ese verbo (tengo) ya que es un verbo de obligación y eso ya nos dice mucho. Con esta frase estamos en la obligación de salir del armario.

Si cambias ese verbo por el verbo “quiero” ¿Lo sientes igual? “Quiero hacerlo”. Este verbo te incita a hacer una acción.

Aquí hay que cambiar la mirada. En lugar de pensar en lo que “debería” (otro verbo de obligación) hacer por los demás, tu mirada ha de ir dirigida a ti y a lo que es necesario para ti.

Si por tus circunstancias tienes claro que el resultado va a ser desfavorable para ti, quizá no sea el mejor momento para hacerlo. Esto solo quiere decir que ahora no es el momento adecuado, pero más adelante lo puede ser, es solo en “este momento” de tu vida. Esto es importante que lo tengas claro.

¿Me estoy comparando con el proceso de alguien?

Cuando alguien nos explica su proceso y encima ha tenido un final feliz, es fácil que nos agarremos a esa historia y lo queramos hacer igual.

Hay una cosa que se llama “modelar”. Consiste en fijarme en alguien que ha conseguido lo que yo quiero, observar como lo ha hecho y personalizarlo en mi historia. ¡NO copiar!

Cada persona tiene sus circunstancias de vida, sus diferencias y su situación o momento, cada historia es diferente.

Un ejemplo: no es lo mismo que tus padres sean muy religiosos o que tengas indicativos de que son homófobos por sus opiniones, o que ya haya alguien en la familia que ha sido rechazada por su orientación o identidad, que seas menor de edad, que tengas pareja, que tengas o no una red de apoyo en algún familiar o amigx… o que tus circunstancias sean diferentes a lo mencionado.

¿Crees que estas personas con situaciones diferentes podrán hacerlo de la misma manera? Evidentemente no. Cada una de ellas tendrá que “personalizar” su salida del armario. Al personalizar sales de la obligación de salir del armario porque buscas lo mejor para ti.

Así que observa y escoge que sí te puede servir a ti: quizá sea el sito, el momento, alguna frase concreta, tu disposición, con ayuda de alguien…eso es modelar. Observo y lo personalizo a mi situación y a como yo soy.

¿Es miedo o es la obligación de salir del armario?

No conozco a ninguna persona que haya salido del armario que no tuviera miedo en menor o mayor medida.

Por diferentes motivos:

Al rechazo, la incomprensión, la soledad, la violencia, que te dejen de querer, que me echen de casa, a decepcionar a mis padres/madres y que cambian su imagen de mí, perder a mis amigos, etc.… tantos miedos como personas existen.

Como no tenemos una bola de cristal y no sabemos qué sucederá, el miedo se toma la libertad de crear escenas temidas de todo tipo.

Hasta aquí, decirte que es muy normal sentir ese miedo que sientes. Lo que no es tan sano es dejar que ese miedo domine la situación y te impida hacer algo que quieres hacer. Por eso, siempre digo que, si quieres hacerlo ¡hazlo con miedo!

Si esperas dejar de tener miedo para salir del armario, no lo harás nunca. Cambia miedo por seguridad.

Otra cosa es que tu malestar venga de la obligación de salir del armario. Es un malestar de ser incoherente con lo que sientes, piensas y haces.

Es importante diferenciar entre estas dos cosas ya que te servirán de guía para tomar una decisión.

Contestarte a estas tres preguntas te puede ayudar a tener más clara tu situación actual. El simple hecho de parar a pensar y sentir, ya es una gran ayuda para ti.

Y recuerda, que las respuestas que salgan te sirven para este justo momento de tu vida. Igual que tu evolucionas, tus respuestas también lo harán. Así que no te agobies pensando “ahora o nunca”. Mejor piensa “en este momento…”.

 

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Sandra Toledano.  Coach & Terapeuta.

Me dedico a acompañar a personas del colectivo LGTBI+ y a sus familiares, a través del coaching y la terapia Gestalt, para ofrecer esa «otra manera». La manera en la que dejas de vivir la vida de otros para vivir la tuya.