¿Tu hija es lesbiana ? O quizá simplemente lo sospechas?

A partir de aquí hay infinidad de maneras de reaccionar, tantas como progenitores existen.

Yo me voy a centrar en este post (ya iremos viendo otras maneras) en tu caso en particular. Ya sabes que tu hija es lesbiana y sigues en estado de shock. ¿Y ahora que?

La mayoría de los seres humanos somos dependientes de las personas amadas que nos rodean. Y eso nos hace dependientes de sus emociones y de sus vivencias. Así que romper ese vínculo cuando nos place o cuando nos produce dolor no es tan sencillo.

Tendemos a crear nuestra vida en capítulos de una serie perfectamente montada. Así que cuando alguien viene y te desmonta la tercera temporada de la serie, puedes llegar a sentir que te ha desmontado una parte de tu vida.

Es ese momento se te olvida que los actores siguen siendo los mismos y que tú sigues siendo la directora de todo. Te pones a reescribir de nuevo pero en lugar de hacerlo desde lo que realmente quieres, lo haces desde lo que realmente no quieres.

Le das más protagonismo a emociones como el miedo, la incertidumbre o la vergüenza, por ejemplo. Visto así, esa serie colorida y alegre, tiene pinta de convertirse en un auténtico drama.

¿Cómo sería crear tu historia respetando que tus personajes tienen vida propia?

Y te pregunto, recordándote que tú sigues siendo la directora, guionista, fotógrafa, directora de casting, escenógrafa….y todo lo que necesitas para crear tu serie, ¿Cómo sería crear tu historia respetando que tus personajes tienen vida propia? Para ello, te recomiendo tener algunas cosas en cuenta:

Suelta el control

Como en toda serie, es imposible controlarlo todo. Es fantástico tener una mirada abierta y flexible, ten cuenta lo que te rodea y es importante en tu vida.

Cada persona es responsable de su vida, como tú de la tuya. Así que, deja de controlar todo y será una buena manera de quitarte un gran peso de encima y empezar a sentirte aliviada.

Confía en tu hija

Cuando dejas de controlar, pasas a confiar. Confiar en las personas que te rodean en este proceso. Confiar en tu hija, en sus capacidades y sus fortalezas.

Confiar en que esto solo es un cambio de guion y aun así es parte de tu maravillosa vida. Y sobre todo, confía en ti y en tu intuición de madre.

Haz lo que dependa de ti

Las decisiones que tomen los demás no dependen de ti. La vida que han decidido tomar, tampoco.

Así que piensa que historia quieres y que puedes hacer que dependa de ti.

Por mi experiencia, se me ocurren varias ideas: Crea un buen ambiente. Que tu hija se sienta acogida, que sienta que si tiene dudas o algún problema puede acudir a ti y que en lugar de reproches o prejuicios, encontrará amor y comprensión.

Te puedes sorprender favorablemente con la nueva relación que se puede crear.

Empatiza con tu hija.

En esos momentos, que te parece no entender nada de lo que está sucediendo o de cómo se está comportando tu hija, tómate unos momentos contigo.

Respira e imagina por lo que debe de estar pasando.

Tú no eres la única que tiene miedo en este nuevo cambio, es posible que ella también. Ahora es momento de hacer visible y desarrollar, el amor y la paciencia.

Es momento que ella sienta que la comprendes y que la apoyas.

Atiende a tus necesidades

A veces puede pasar que te vuelques tanto en ella que te olvides de ti. No dejes de observarte y preguntarte ¿Qué necesito? si no atiendes tus necesidades, se abrirá alguna brecha en el camino.

También, te sugiero que le preguntes a ella las dudas que puedas tener sobre el tema. No eres pitonisa ni tienes una bola de cristal. Creer eso solo te llevará a hacer las cosas bajo tu única mirada y que seguramente no tenga nada que ver con la suya.

Cuando creas necesario o no sepas que hacer, es tan simple como preguntarle ¿Qué necesitas? ¿En qué te puedo ayudar?

Expande tu mirada más allá de las creencias del pasado.

Es importante que tengas presente que aunque tú creas al personaje, ella acaba adquiriendo vida propia a través de la vivencia de sus experiencias.

Cuando nos pensamos que los seres queridos son de nuestra propiedad nos creemos con unos derechos sobre ellos. En ese momento les privamos de su libertad y al mismo tiempo nos estamos privando de la nuestra, al dejar de protagonizar nuestra vida para vivir la de ellos.

Ya sabes, si no encuentras la manera de como hacerlo y sientes que esto te supera, acude a alguien de confianza o a un profesional que te ayude a gestionar este proceso.

Descubre cómo hacerlo

 

Un saludo


Sandra Toledano.
Coach LGTB. Trabajo con lesbianas, gays y bisexuales que quieren ser visibles y salir del armario, para vivir su orientación sexual con naturalidad.