Empiezo desmontando algo que para mi no tiene sentido. Las personas tóxicas no existen.

 

O por lo menos, no como nos lo venden últimamente. No creo en las personas tóxicas externas. Creo que la única persona tóxica que puede llegar a existir, es uno consigo mismo.

En temas de LGTB suele haber gente revoloteando alrededor que se limita a destruir en lugar de ayudar. Seguro que tú tienes a alguna. Personas que no te aceptan y anteponen sus necesidades en lugar de las tuyas, aunque eso te esté causando dolor.

Suelen ser amigos negativos que te hacen sentir mal por tu orientación sexual, padres que no aceptan a homosexuales, compañeros de trabajo que son despreciativos cuando se dirigen a ti por ser lesbiana, gay o bisexual, etc…

Creo que existen personas con diferentes comportamientos y si ese comportamiento es tóxico o no, dependerá de hasta dónde estás dispuest@ a llegar.

Este concepto se ha puesto muy de moda últimamente. Hay mucho escrito sobre ello, desde libros a artículos. Solo hay que hacer una búsqueda en Google.

A mi me parece que ha triunfado tanto porque la mayoría de gente lo utiliza de excusa perfecta para justificar lo que le está pasando.

Me explico.

Tu responsabilidad ante las personas tóxicas:

Estamos en este mundo para vivir nuestra vida. No la vida de los demás, aunque a veces nos empeñamos en lo contrario.

Me parece que utilizar a otras personas, es una más de las excusas que nos solemos poner para no responsabilizarnos de nuestra vida

Cuando escucho lo de personas tóxicas me suele venir la misma imagen: alguien comiendo un plato de comida caducada y podrida. Veo a esa persona tomando la decisión y haciendo el acto destructivo.

Así que cuando alguien me dice “es una persona tóxica en mi vida”, me pregunto ¿Por qué sigues comiendo de ese plato podrido y destructivo?

La vida te puede colocar muchas personas y algunas de ellas no serán convenientes para ti, pero es tu decisión y responsabilidad dejar que ellas sean tóxicas o no.

Si utilizas esto como excusa no solo dejas de responsabilizarte y tomar el control de la vida, también dejas de tomar las decisiones para poder cambiarlo y te quedas en una espiral de queja y justificación para convertirte en un@ víctima.

Queja: “Mis padres me dicen la vida que tengo que tener. No me dejan ser libre. No puedo expresarme como soy…”

Justificación: “No cambio por no discutir.  No digo que soy gay por no perder amigo. Por su culpa no salgo del armario…”

Victimismo: “Que injusto es todo. Que mierda de vida. Ojalá pasara algo…”

Ya sé que es engañosamente cómoda esta posición, pero es autodestructiva. Dejas de vivir tu vida para estar pendiente de como se comportan los demás.

La pregunta es ¿qué poder le das tu a estas personas para que sean tóxicas en tu vida?
La jerarquía:

Está claro que este tipo de personas las puedes encontrar entre tus amigos, familiares, compañeros de trabajo, jefes, …. Pero también sabemos que no es lo mismo un amigo que un padre o una madre. Es por eso que lo he llamado la jerarquía.

Seamos sinceros, el problema no es el mismo. A un amigo lo puedo mandar a paseo y cortar los lazos por más que me duela, a un padre o una madre es distinto. Es muy duro llegar a ese extremo.

Quizá alguno de vosotros es lo que estabais pensando mientras leíais este artículo “¿y si es mi padre la persona tóxica que me está amargando la vida con mi homosexualidad?”. Pues vuelvo a tu responsabilidad en lo que te está pasando.

¡Ojo! ¡No estoy hablando de culpa! Estoy hablando de lo que permitimos que otros nos hagan en la vida. Estoy hablando de responsabilizarte de lo que sí depende de ti y de poner los límites que te ayudan a estar bien.

De ti no depende cambiar a tu padre ni su manera de pensar, pero como quieras que te trate y lo que estás dispuesto a soportar, sí.

El problema es cuando nos vamos a los extremos. O queremos cambiar todo, como si todo dependiera de nosotros, o nos mantenemos en un rincón a la espera de que algo cambio por nosotros, como si nada dependiera de nosotros.

Eso es responsabilizarse: reconocer que depende de ti y tomar las decisiones adecuadas y congruentes para ti.

Aunque parezca mentira, somos más libres de lo que parece o nos hacen creer.

Tu valentía y Ayuda:

Acabo con lo que para mí es la receta: tu valentía y pedir ayuda.

Una cosa que sin la otra no tiene sentido. Si algo he aprendido en mi vida, es que no hay nada más valiente que pedir ayuda. Lástima que a la mayoría nos han educado con la sensación contraria.

Volviendo al ejemplo anterior, cuando decides que alguien que es o ha sido un referente para ti (padre, madre, tutor…) deje de manipularte o afectar a tu vida negativamente, es un trabajo potente a realizar.

Es muy normal que, para transformar tu comportamiento, necesites ayuda. Hay emociones como el miedo, creencias o dudas de cómo hacerlo.

El primer paso es reconocer cómo te está perjudicando esta situación y la decisión de cambiarlo.

¡ Quiero cambiarlo !

Sandra Toledano.  Coach Terapeuta LGTBI

P.D.: Contacta conmigo para realizar una Sesión de Valoración presencial o vía Skype totalmente Gratuita en la que valoraremos el asunto a trabajar y nos conoceremos personalmente.