Según mi experiencia personal y profesional, salir del armario en el trabajo suele ser de los últimos sitios donde lo hacemos.

 

Algo incoherente si tenemos en cuenta que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en ese contexto.

Es donde nos relacionamos más y quizá donde haya más espacios que dan pie a muchas conversaciones.

En este post me dirijo a las personas que sí quieren y sienten que es el momento de ser sinceros en su trabajo.

Si estás harto o harta de mentir para encajar, pero no te atreves a dar el paso, esto es para ti.

No voy a entrar si arriesgas a que te despidan o algo parecido.

Si este es tu caso, solo tú sabrás que es prioritario en tu vida, mantener el trabajo o dejar de esconderte. Lo que sea, está bien. Lo importante es que estés consciente de lo que necesitas.

Yo mentí en mis trabajos, hasta que llegó un momento que me dije ¡basta!

Para mi lo importante es darse cuenta de la factura y el precio que has de pagar hasta que decidas dar el paso.

Si te compensa, sigue así. Y si no, cámbialo.

La cuestión es que, entre más tardes en ser natural y auténtica, más mentiras tendrás que contar para rellenar huecos y ser como los demás.

¿Qué te lo está impidiendo?

La persona escogida:

Aquí seré breve.

No es necesario reunir a todos y soltar la bomba para salir del armario en el trabajo, como tampoco es necesario llevar una pancarta donde lo anuncias.

Como todo en la vida, escoge a quien quieres decírselo. Puede ser una persona o un departamento entero.

Tú ya sabes quién es, porque no ser sincero con esa persona te genera un malestar muy grande.

El lugar donde menos probabilidades hay de que me acepten (creencia):

Sé que en el trabajo se pueden hacer grandes amistades. Mis mejores amistades las he conocido en el trabajo.

Aunque te pueda costar decírselo a tus padres, hermanos, amigos…generalmente, en el fondo hay una creencia y una fantasía de que te aceptarán por el simple hecho del vínculo que existe entre vosotros.

Cuando te planteas salir del armario en el trabajo hay una pregunta del estilo ¿por qué motivo me van a aceptar? “Como no me conocen, me juzgarán o me rechazarán”.

Acabas de nacer una creencia que te limitará en tu proceso.

Esa creencia se extiende como una red que te impide dar el paso. Tu mirada hacía los demás respecto a ti, te corta las alas.

Para no ser descubiertos, iniciamos una relación distante y a medias.

Actuando así, es poco probable crear un vínculo desde la sinceridad y la apertura.

Todo esto hace que lo veas como una montaña imposible de subir y olvidas que las cosas suelen ser mas sencillas y naturales de lo que parecen.

Así que optas por la vía de la mentira. La mentira que te hace creer que estás a salvo y que te puedes inventar una vida perfecta para los que te rodean, pero insana para ti.

Párate a pensar quien juzga a quién. Das por hecho cosas que no sabes si son ciertas y dejas de plantearte otras como que tu interlocutor también pueda ser LGTBI, tener un familiar o un amigo, o simplemente ser una persona abierta que acepta la Diversidad Sexual.

La sensación de arriesgar demasiado:

¡Es que estás arriesgando!

Lo que no me queda claro es si te das cuenta de lo que realmente arriesgas. Yo creo que vives en el miedo y eso hace que te posiciones en el peor de los escenarios.

También hace que te pongas a la defensiva y creas que menos, es más. En este caso, no es así.

Seguramente las imágenes que te vienen de las consecuencias sean muy catastróficas.

Pero no creo que sea eso lo único que arriesgas. Lo que verdaderamente arriesgas es tu integridad, tu esencia y tus valores.

¿Cuántas veces al día mientes sobre ti? ¿Cómo se vive una vida desde un personaje que no existe?

Sí, arriesgas perder tu identidad y sostenerte sobre humo negro que en cualquier momento te dejará caer.

Has dejado el rumbo de tu vida en manos del miedo y el “qué dirán”. ¡Eso si es un riesgo y de los grandes!

La mirada del otro:

El juicio de los demás hacía ti.

El miedo a que sucederá y como te mirarán a partir de ahora, es lo que más paraliza a la hora de salir del armario en el trabajo.

En el fondo o no tanto, de cada ser, hay una necesidad de gustar y de ser aceptado.

No ser aceptados y gustar a los demás es una manera de conectar con la soledad, y el ser humano está hecho para vivir en clanes o grupos.

Desde este lugar es fácil que te cuestiones si te valorarán profesionalmente como hasta ahora. Si perderás el vínculo que se ha creado o quizá, te juzgarán y te tratarán con desprecio.

En definitiva, estamos hablando de la mirada del otro. De como te miraba y te consideraba hasta la fecha. De si eso va a ir a peor y digo a peor, porque parece ser que no te has planteado que pueda nacer algo maravilloso de todo esto.

No solo de cara a los demás, sino de cara a ti mismo. De ti, contigo.

Pues te comunico que sí. Es un riesgo que deberás correr como en cualquier cambio de tu vida.

Te invito a que te plantees las dos caras de la moneda, el rechazo y la aceptación. Te invito a que antepongas lo que necesitas en lugar de pensar en la reacción de los demás.

Recordarte que todo sobre lo que escribo se puede trabajar con un proceso de Coaching Terapéutico.

¿Cuál es el verdadero motivo para ocultar la verdad y seguir mintiendo?

Desde la sinceridad te respetarás y podrás realizar el cambio que deseas cuando sea el momento.

 

¡ Quiero averiguarlo !

 

Sandra Toledano.  Coach Terapeuta LGTBI

P.D.: Contacta conmigo para realizar una Sesión de Valoración presencial o vía Skype totalmente Gratuita en la que valoraremos el asunto a trabajar y nos conoceremos personalmente.