¿Te has cuestionado alguna vez cómo vives tu vida según las creencias que tienes? Y ¿Cómo afecta a tu vida siendo homosexual?

 

Definición de creencia: Idea o pensamiento que se asume como verdadero.

Nuestras primeras creencias y las más importantes, nacen durante los primeros años de vida, en nuestros períodos de aprendizaje. La familia es la primera “fábrica” dónde se construyen tus creencias. Nuestros padres/madres o personas que ejercieron como tal, son nuestros referentes, así que cualquier palabra, gesto o mirada, se convirtió en la verdad a seguir.

Todos mantenemos creencias que nos sirven como recursos y también otras que nos limitan.

A veces no te han dicho nada en concreto, pero recibes una información más subliminal que provoca que nazca en ti una creencia. Si tus padres hablaban con desprecio del colectivo LGTB, por ejemplo, utilizando palabras como maricones, sarasas, bolleras, desviad@s… es fácil que ahí te nazca una creencia tipo “si soy homosexual en esta familia, me dejaran de querer” o “mis padres nunca me aceptaran siendo homosexual” …

Las creencias son algo muy inconsciente que nacen sin darnos cuenta. A través de un impacto, por pequeño que sea, se graba en nuestra memoria emocional. Es una idea sibilina que no la vemos ni la identificamos. Simplemente se instala en nosotros, acompañada de una emoción. Lo increíble de todo esto, es que a partir de esa “instalación”, nos moveremos el resto de nuestra vida, si no la cambiamos.

¡Pero ojo!! Las creencias no solo se forman en relación a como ves el mundo, también nacen sobre cómo te ves a ti mism@, es decir, tienen mucha relación con la autoestima. Eso quiere decir que te afecta en tu eficacia y valoración a la hora de realizar cualquier cosa. De ahí frases como “no soy capaz. No puedo. Esto es imposible para mí. No sé hacerlo. No me lo merezco” …

Con lo dicho hasta ahora, ya puedes imaginarte, si eres homosexual, la importancia de conocer y cambiar tus creencias, para ayudarte en todo el proceso.

Y ahora las buenas noticias:

Cuando hablamos de creencias, hay dos tipos:

  • Las limitadoras:

Creencias que nos impiden ser en nuestra totalidad. Nos anclan sin darnos la posibilidad de ver otra realidad. Nos privan de tomar otras decisiones que serían beneficiosas para nosotros, y que no las contemplamos. Estamos instalados en una “sola” verdad. Suelen ir acompañadas de miedo, angustia, … Pueden ser de:

Capacidad: “No sé comunicarme con mis padres, para hablar de mi homosexualidad”.

Merecimiento: “No me merezco ser feliz siendo homosexual”.

Posibilidad: “Conseguir una pareja siendo gay/lesbiana/bisexual/transexual, es dificilísimo”.

  • Las potenciadoras:

Su propio nombre lo indica. Son creencias que nos retroalimentan de energía posibilitadora. Son un motor de acción hacía lo que queremos en la vida. Van acompañadas de una emoción de “subidón” como el amor, la confianza y la felicidad. Como en el caso de las limitadoras, pueden ser de:

En este caso, te invito a que seas tú quien rellene los espacios vacíos, con la frase que deseas para este momento de tu vida.

Capacidad:

Merecimiento:

Posibilidad:

¿Y por qué digo lo de las buenas noticias? Porque las creencias limitadoras se pueden transformar o cambiar en potenciadoras o posibilitadoras.

En tu proceso de orientación sexual es imprescindible que tengas claras tus creencias, para saber cómo estás dirigiendo tu vida.
¿Qué necesitas para cambiar una creencia?

Lo primero y más esencial, reconocerla. Cambiar algo que desconoces es muy difícil, por no decir imposible (quizá esto sea una creencia mía ?). Pero si no sabemos que piezas del coche hay que cambiar, será difícil solucionar el tema.

¿Qué te decían tus padres, abuelos…? A través de los mensajes recibidos de tu modelo familiar, puedes empezar a hacerte una idea de tus primeras creencias. “Equivocarse es de fracasados. Si lloras pensaran que eres débil. Prefiero un hijo ladrón que maricón. Si haces lo correcto, la gente te querrá. No des disgustos a tus padres. Ser homosexual es una enfermedad” …

Cuando uno sabe, toma conciencia. A veces cuando descubres “algo” de ti, si te tomas el tiempo necesario, podrás ver como ese “algo” ha afectado a tu vida. En el caso de las creencias pasa igual. Un buen ejercicio es preguntarse a uno mismo ¿cómo me ha afectado esa creencia en mi vida? o ¿cómo he afrontado mis obstáculos en mi vida?, y dejar que te vengan imágenes y situaciones a tu mente. Puede ser muy revelador.

Hazte consciente que son creencias y no realidades

Lo segundo es darte cuenta si tienen alguna utilidad en la actualidad. ¿Creer esto me ayuda actualmente en mi vida? Si no te sirve de nada y más bien, es un obstáculo para ti, es el momento de cambiar esa creencia. También, observa que emoción te nace cuando te haces estas preguntas. Si no te producen bienestar, es un indicativo que algo hay que cambiar.

Hay varias maneras de hacerlo:

  • Salir de tu zona de confort

Ya sé que es una frase muy machacada últimamente, pero tiene su utilidad. Salir de ese lugar que nos mantiene seguros y nos agarra aún más, a nuestra creencia.

Aquí hay que ser valientes, no voy a negarlo. Si lo haces, eso hará que tu conducta cambie, y ante conductas nuevas, nacerán aptitudes nuevas para manejarte. En resumen, haz algo diferente a lo que estás haciendo hasta la fecha, para que pasen cosas distintas.

  • Buscar ayuda

Las creencias son tan inconscientes que algunas de ellas no son fáciles de detectar. Se necesita un proceso de autoconocimiento y trabajar patrones. Acudir a un profesional te puede ayudar a que tú descubras esas creencias.

Luego hay que cambiarlas por creencias nuevas y algunas, están muy enraizadas, y llevas toda tu vida identificado con esa creencia, sin tener presente que tú puedes pensar, sentir y actuar de otra manera. Ante esas creencias, un guía que te acompaña es una buena decisión. Puede ser en la consulta de un profesional o un taller, una formación, una charla….

Podría decirte lo que a veces leo en algunos sitios. “Si piensas que no vales, lee 3 veces la frase Yo valgo mucho”. Hacer eso te puede ayudar a reeducar tu mente superficial, pero yo creo que hay creencias más profundas que están en nuestro inconsciente y que hay que trabajar estilo minero (picar en las profundidades para extraer las piedras preciosas).

Henry Ford dijo: “Tanto si crees que puedes hacer algo como si no, estás en lo cierto”.

Utilizo herramientas como la PNL (Programación Neurolingüística) y el Coaching Wingwave®, para acompañate en procesos de cambio y transformación de creencias.

Descubre cómo hacerlo