¿Has llevado una vida heterosexual y ahora te gusta o te has enamorado de alguien de tu mismo sexo y dudas sobre tu orientación sexual?

Estás viviendo un cambio de orientación sexual.

Lo primero que quiero decirte es que es algo más habitual de lo que te pueda parecer.

He trabajado temas de cambio de orientación sexual con mujeres casadas y alguna con hijos, y sus cambios han sido espectaculares.

Una de ellas es la que me ha inspirado a escribir este artículo.

La primera vez que vino a mi consulta, le pedí que cerrara los ojos y me explicase una imagen que representaba su situación y le vino un choque entre dos camiones de gran tonelaje.

Me pareció algo muy potente, pero recordé cuando yo descubrí que era lesbiana y me resonó esa metáfora.

La sensación que todo se tambalea, se destruye y los cimientos y pilares que te sujetaban, ya no están.

Dependiendo de las circunstancias y contextos que tengas en tu vida (con novi@, casada, con hijos, tu edad …) el choque de este cambio de orientación sexual será mayor o menor.

De todas maneras, hay alguna de estas situaciones que todos solemos tener: Familia, amigos, trabajo…y que las tendrás que trabajar.

No me atrevo a calificar si esta situación es bisexualidad u otro término.

Quizá a partir de ahora decidas que te da igual un chico o una chica, pero también puede ser que esto solo te suceda una vez en la vida y justo con esa persona.

Así que fuera terminología y centrémonos en lo que te está pasando.

Estas son unas pequeñas notas a tener en cuenta y que, mucho más profundamente, trabajamos en consulta:

Asegúrate de lo que sientes con las dudas sobre tu orientación sexual

Lo he dicho en alguna ocasión y cada día lo tengo más claro, la orientación sexual está en pleno movimiento y evoluciona según evolucionamos nosotros.

Nos han educado pensando que sólo hay una opción posible, ser heterosexual.

Ahora ya se incluye la opción homosexual en muchas familias, pero, pocas se plantean que sus hij@s pueden fluctuar con naturalidad respecto a su orientación sexual.

Dicho esto, es importante que te asegures de tus sentimientos. ¿Es algo solo sexual, es emocional, es dependencia, es solo una complicidad muy profunda, es confusión ante alguien que te cuida y valora…?

Hay muchas posibilidades que tu mente está barajando, y te puedes sentir confundid@.

Si después de trabajar esto, tienes claro que es amor, pasión, sexo y ganas de estar con esa persona, aquí empieza tu trabajo interno.

Decidir qué quieres, hasta dónde quieres llegar y hasta dónde estás dispuesto a cambiar tu vida.

Tus creencias.

Como he comentado antes, si no nos han educado para esta posibilidad, ¿cómo quieres que reaccione tu cuerpo y mente?

La negación suele ser la primera reacción que de ti nazca. Es un “no, no quiero”. El problema es que tu corazón te dice “sí, sí quiero”.

Esto te lleva a vivir con una dualidad, dónde las partes tiran como titanes, cada una de un lado para ver quien gana. El problema es que en las dualidades nadie gana y tú pierdes. Es una situación muy tirana.

Fluctuar en tu orientación sexual, es seguramente, una de las opciones mas estigmatizadas.

Cada vez, aunque no suficiente, hay más visibilidad en la homosexualidad y por supuesto, nos han educado en la “perfección y normalidad” de la heterosexualidad.

Pero, ¡ay amig@s! ¿Qué pasa cuando no eliges el género, sino, a la persona?

Está muy vinculado al vicio, la falta de valores, intolerancia, desfase, inestabilidad….

Y es muy probable que en ti también haya creencias de este tipo referentes al cambio de orientación sexual.

Piensa en las cosas que has escucha en tu vida sobre este tema. Quizá tus padres, o parientes, tus vecinos o amiguitos de la infancia.

Eso es lo que ha quedado grabado en tu CD mental y aunque ahora sabes que no es así, la mente tiene su aprendizaje y te quiere llevar a su terreno.

La mente te hará dudar si lo que te está pasando es correcto.

El problema es que esa valoración la harás según tus creencias y pensamientos, así que lo que tu CD mental tenga grabado es muy importante.

Por suerte, las creencias se trabajan, cambian y transforman para evolucionar.

Miedo al rechazo y al “que dirán”.

Después del rechazo inicial, aparecen los miedos. Y hay dos que destacan sobre el resto: el “que dirán” y el miedo al rechazo.

Miedo a que tus seres queridos no te acepten en este cambio de vida y se aparten de ti. Miedo a verte sol@ y sin apoyos. Miedo a dejar de pertenecer a tu grupo o clan.

Este miedo te lleva a un futuro dónde muestra como nadie te va a querer ni a entender. Pero eso no es real. Lo real lo puedes trabajar para que suceda.

Adelantarte a una supuesta situación, es dejarle los mandos de tu vida al miedo.

El “que dirán” va acompañado de la vergüenza. Una emoción muy peligrosa y que tiene la habilidad de querer privarte de tu libertad de elección. Su idea es que nunca cambies nada y te quedes como estás, aunque sea mal.

Te hace creer que, si te expones, las consecuencias serán horribles, así que corres el riesgo de hacer todo lo contrario, esconderte y vivir de una manera que no es la que deseas.

Localizarlas, descubrirlas y ser consciente de que están en ti, es el primer paso hacía el cambio. Solo sabiendo que existen y como te afectan, podrás cambiarlas.

Recuerda que las emociones tienen su cometido, pero tu eres la persona que puede transformarlas en positivo.

Tus valores y las dudas sobre tu orientación sexual

Aquí es dónde trabajamos que valores son importantes para ti en la vida.

¿Estás siendo coherente con tus valores en tus decisiones?

Si uno de tus valores es la honestidad y decides enmascarar lo que está ocurriendo, vas en contra de algo muy interno e importante para ti.

Los mayores desequilibrios emocionales que sufrimos los seres humanos, van en relación de los valores que tenemos y no están presentes en nuestra vida.

Es una cuestión de prioridades. Anteponer lo mejor para ti y soltar lo que ahora ya no sirve. Recordar que tu vida, solo la puedes vivir tú.

Es una cuestión de responsabilidad y recuperar las riendas en tus decisiones.

Se nos olvida que ser felices es justo lo que nuestros seres queridos quieren para nosotros.

Recuerda: enmascaras la situación, pero nunca la podrás ocultar mientras tu sepas lo que estás sintiendo.

Cuando sucede algo así, que remueve tu identidad, tus creencias y tus emociones, ya nada es igual.

De ti depende hacerte la/el suec@ o responsabilizarte de la vida.

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Sandra Toledano.  Coach Terapeuta LGTBI

 

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