¿Te has parado a pensar cuantas veces en un día has tenido que salir del armario?

 

Este artículo va especialmente dirigido a las personas que pensáis que salir del armario solo se hace una vez en la vida.

Yo me atrevo a decir que al día se puede salir del armario varias veces. Así que imagina lo que eso supone en toda una vida.

Principalmente, hay dos maneras de salir del armario, con naturalidad e incluso inconsciente de hacerlo, o de una manera forzada, aunque sea necesaria.

Salir el armario forzada, aunque sea necesario:

Esta opción es la que da miedo. Es el momento que toda lesbiana, gay o bisexual, tanto teme.

Normalmente es una situación muy pensada y meditada, donde se suelen medir las palabras y se teme a las consecuencias.

La llamo forzada porque desearías no tener que pasar por eso, aunque sabes que es lo mejor para ti.

Te guías por la necesidad de hacerlo. Quizá porque sientes que hacerlo es salir de una situación estancada, para pasar página y vivir otras posibilidades. Te das cuenta que el silencio y ocultar quien eres, es doloroso y te priva de tu libertad.

Se suele argumentar mucho y es fácil hacer un guion de cómo lo vas a contar, que vas a decir… Corres el peligro de convertirte en un/a pitonis@ con la bola de cristal. Y digo peligroso porque habitualmente solemos ponernos en el peor de los escenarios.

Sea como sea el proceso, lo hacemos una primera vez y vaya como vaya, es el principio de algo muy grande: ¡Vivir tu vida!

Pero es solo eso, la primera vez. Si empezaste con tus amigos, luego vienen tus hermanos, tus padres, etc.

Así que solo puedo decirte que es posible que estés toda tu vida saliendo del armario conscientemente.

Por cierto, recordarte que tu círculo vital, la gente que te rodea, va cambiando en el transcurso de tu vida, así que es muy posible que haya gente que ahora no conoces con la que también acabarás saliendo del armario.

Dicho esto, y por si ahora mismo te sientes abrumad@, decirte que cada vez que sales del armario ganas en confianza, seguridad y claridad, eso hace que ninguna vez sea igual y seguramente cada vez lo hagas con más naturalidad.

Salir del armario con naturalidad:

Probablemente llegues a este estado después de pasar y repetir varias veces el anterior.

Para decirle a una persona que eres lesbiana, gay o bisexual y hacerlo con naturalidad, hay un camino a recorrer.

Pero, ¿qué es hacerlo con naturalidad?

Es un estado en el que no piensas lo que estás haciendo. Lo haces inconscientemente y sin filtrar emociones o pensamientos que, de otra manera, te impedirían hacerlo.

¿Y que tienes ahora que antes no tenías?

¡Experiencia! Haber vivido y experimentado la situación, es un grado.

Aunque cada momento será diferente, cuando descubres que el mundo no se acaba, que no te mueres, que sigues viviendo y encima lo haces con otra mirada… es lo que determina que lo integres y lo hagas tuyo.

Y eso nos vuelve a llevar a la seguridad, la confianza y la certeza de algo que antes te imaginabas en tu guión y bola de cristal.

¿De que manera sales todos los días del armario?

  • Hablando de tu novia/o.
  • De tus hijos.
  • Contando a tus compañeros de trabajo lo que has hecho este fin de semana con tu mujer.
  • Con las muestras de cariño públicas que os hacéis.
  • Enseñando fotos de tus vacaciones con tu chica.
  • Etc.

Cuando mi mujer yo, vamos cogidas de la mano, de cara al mundo, estamos saliendo del armario.

En definitiva, actuando sin filtros que te privan de tu libertad. Por eso digo que es inconsciente, porque lo haces sin pensar y sin juzgar la situación.

¿Sabes las veces que una persona heterosexual sale del armario? ¡Todos los días y puede que varias veces!

Te hablan de sus hijos, de su pareja, te enseñan fotos de su boda, te explican que han conocido a alguien, y al día ves cientos de demostraciones de amor entre una chica y un chico.

La diferencia es la naturalidad con que lo hacen.

Ellos juegan con la ventaja de no ser juzgados por el resto, y aunque a veces te hayas podido sentir víctima de la sociedad en la que vivimos, no dejes que el victimismo forme parte de tus decisiones.

La última decisión de como quieres vivir la vida, la tienes tú.

Cuando no tienes nada que esconder, cuando dejas de darle una connotación negativa a tu identidad y tú eres la primera persona que acepta quien eres; todo lo que hagas llevará un componente de naturalidad que irá acompañado de la libertad de tener la vida que deseas.

Recuerda, que la vida que quieres para ti, no tiene por qué ser la vida que los demás te quieran planear. La vida la planea y decide quien la vive.

Lo peor que te puede pasar es dejar que tus propios prejuicios y el guión que te has montado, se interpongan en tu vida.

La valentía te lleva a la responsabilidad de ser libre de vivir como quieras.

Así que te invito a ser valiente y dar el salto a una vida a tu medida.

¡Quiero dar el salto!

Sandra Toledano.  Coach Terapeuta LGTBI

P.D.: Contacta conmigo para realizar una Sesión de Valoración presencial o vía Skype totalmente Gratuita en la que valoraremos el asunto a trabajar y nos conoceremos personalmente.

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