Pues sólo depende de ti decir «soy homosexual».

Parece ser que todo el mundo entiende de todo y eso le da derecho a opinar de todo. Así que hay gente que se toma la libertad de decirte cosas como “¡no entiendo porque no le dices a todo el mundo que eres homosexual!”.

Ante la insistencia pesada de una amiga (que según ella no tenía que avergonzarme de mi condición) le pregunté “¿qué tal el sexo esta noche con tu marido?”. Ella me contestó muy sorprendida “oye, ¡cómo te pasas! ¿A ti que te importa?”. Yo solo le dije “pues deberías de decírselo a todo el mundo a no ser que te avergüences de acostarte con tu marido”.

La decisión de explicar tu homosexualidad no es una ciencia cierta. No existe una máquina o una app que te indique el momento idóneo.

No pretendo abanderar nada. Creo que cada uno se tiene que abanderar a sí mismo. Sí lucho por lo que creo que es lo mejor para mí. Y entre abanderar y vida privada, hay una línea muy fina que cada uno la pinta dónde quiere y del color que quiere.

Diferentes factores para tener en cuenta:

Hay diferentes motivos por los cuales una persona decide verbalizar «soy homosexual».

Puede ser porque ya tengas aceptada tu condición, y el siguiente paso sea expresarla y así sentirte en plena libertad. O también pude ser que lo hagas por necesidad, como llamada de ayuda.

Es ese momento que se lo cuentas a alguien muy concreto, ya sea tu amigo, tu hermana… A veces el motivo es solo el sentimental, es decir, se lo digo a la persona por la que siento una atracción.

Me parece un buen recurso preguntarse a uno mismo ¿para que quiero decirle a esta persona que soy homosexual? Es posible que ahí salga tu motivo.

También hay que tener en cuenta en qué período de tu vida lo vas hacer.

No es lo mismo acabar de descubrirlo y estar en plena confusión y miedo, que haber recorrido un camino de descubrimiento y aceptación. Está claro que nuestra visión será diferente y es muy probable que los errores que cometamos en el primer caso, no lo hagamos en el segundo caso si ya tenemos confianza y seguridad.

La edad también es algo para tener en cuenta.

Hay personas que no recuerdan cuando descubrieron su orientación sexual porque la han sentido siempre. Yo la descubrí con 12 años y hay personas que lo descubren en edad adulta.

Dicho esto, está claro que nos manejamos diferente según vamos creciendo y lo haremos de diferente manera con 12 años, que con 30 años. Quizá con 12 nos falten herramientas suficientes para vivir este momento, pero también disponemos de recursos que lamentablemente perdemos según nos vamos haciendo adultos, como la espontaneidad o la inocencia.

Las circunstancias en las que te mueves y te rodean tiene mucho peso.

Todos nos podemos imaginar la misma situación con padres comprensivos, abiertos de mente y corazón en una familia, y en otra familia unos padres intolerantes y autoritarios.

Está claro que las cosas no van a ser igual de fáciles a la hora de expresar lo que puedas sentir y de decir «soy homosexual». Puede pasar que no sea la familia y sean los propios amigos o compañeros de clase.

Lamentablemente la palabra bullying está en pleno auge en la actualidad. En este caso, no guardes silencio y acude a alguien de confianza.

Y claro está, tu como individuo.

Este es para mí, el principal punto que te encadenará o te hará libre de tus propias decisiones. Me refiero a cómo eres y la actitud que tienes ante la vida.

A veces todos los puntos anteriormente están en el momento perfecto para salir del armario, pero en tu interior algo te sigue impidiendo hacerlo.

Tienes una “energía” que se agita dentro que parece clamar por salir, aun así, son más los miedos y las imposiciones que tú mismo te pones. Aquí no es cuestión de las circunstancias que te rodean, de la edad o en que período de tu vida estás.

En este punto, eres tú el único que te impides hacerlo. Yo pasé este período: familia comprensiva, amigos maravillosos, compañeros de trabajo geniales…y aun así, me veía incapaz de ser sincera conmigo y con el resto del mundo.

Creo que cuando se está en este punto, es el indicativo de que hay un trabajo interno a realizar contigo mismo. ¿Y que quiero decir con esto? Que ha llegado el momento de que te conozcas. De que te mires al espejo y veas que miedos te impiden dar el paso de decir «soy homosexual» o que emociones te están “estrangulando”.

Aquí dejas de justificarte y culpar a los demás, porque te das cuenta de que todo está listo menos tú. Este fue el momento en el que decidí emprender mi proceso de transformación personal y para ello acudí a un profesional que me ayudó a tener otra visión de quien era en realidad.

En definitiva, el momento concreto no se ve, se siente. Solo depende de ti y lo has de hacer por ti y no por nadie.

Lo importante es que seas lo suficientemente sincer@ contigo mism@ para darte cuenta que, aunque es el momento idóneo para ti, te sigues obstaculizando tu proceso de vida. Ese es el momento de responsabilizarte contigo mim@ y pedir ayuda si la necesitas.

 

Es el momento de disfrutar plenamente de la vida, sin necesidad de ocultarte.

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Sandra Toledano.  LGTBI Coach

Me dedico a acompañar a personas del colectivo LGTBI, a través del coaching y la terapia, principalmente para ofrecer esa «otra manera». La manera en la que dejas de vivir la vida de otros para vivir la tuya.

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