¿De verdad piensas que todo lo que has vivido para salir del armario no tiene consecuencias emocionales en la actualidad?

 

Sabemos que todo lo que hemos vivido, escuchado y visto, forma parte de lo que somos ahora. Te han influido padres, profesores y amigos. También la educación, el desconocimiento de un tema y las circunstancias que te han rodeado, han determinado las creencias y valores que tienes ahora.

Si no te das cuenta que esto ya no sirve, te estás perjudicando en tu proceso de orientación sexual. No olvides que las creencias y los valores se pueden trabajar para transformar.

Salir del armario se convierte en el gran objetivo durante un largo período de nuestra vida, pero antes de llegar a este paso, tu nivel de aceptación ha de ser bastante alto.

En un período largo del proceso, el objetivo es pasar desapercibidos y que no se note que somos LGTBI.

Consecuencias emocionales

Quieres seguir formando parte de lo que te rodea, pero tus estrategias, comportamientos, pensamientos, emociones…van dirigidas a que nadie se entere que eres lesbiana, gay, bisexual… ¿Te suena familiar?

Ese pesado secreto que parece ocupar (y lo está haciendo) todo el espacio de tu vida, te afecta en tus emociones y en todo lo que tenga que ver con tus relaciones (familia, amigos, compañeros de estudios o trabajo…).

Cuando veo a alguien que está pasando por eso, me recuerda a cuando yo lo pasé. Es como si pusieran un embudo delante de tus ojos y solo pudieras ver lo que te permite ese diminuto embudo.

Dejas de observar todo lo que hay fuera del campo de visión. Esta actitud te impide darte cuenta que ser LGTBI es un producto más de la ecuación y que tú eres la ecuación completa, es decir, no te das cuenta que ser lesbiana, gay, bisexual…es una parte de todo lo que eres.

No estás viendo tus cualidades, fortalezas y la totalidad de tu carácter y eso no te deja encontrar recursos para salir de dónde estás: pasas a modo desvaloración y baja autoestima.

No solo la mente tiene memoria, el cuerpo también. Todo lo que hemos vivido forma parte de nuestro presente.

Pensar que, por haber visibilizado tu orientación sexual, te quedas limpi@ de todo y no tiene consecuencias emocionales, me parece un gran autoengaño.

Si, por ejemplo, has estado años haciendo todo lo posible para ocultar tu orientación sexual y tu necesidad de no ser visible ¿crees que esa actitud y comportamiento no te afectan en la actualidad?

Yo me atrevo a decir que cada vez que tengas que exponerte, en tu cuerpo y mente se activará el “modo invisible”, es decir, que no me vean. Ese modo va acompañado de un comportamiento y una emoción que se pondrán en acción de forma inconsciente y mecánica.

Es como si tu organismo dijese “si le ha servido durante un montón de años, ahora también le servirá”, el problema es que ahora ya no tienes la necesidad de ocultarte y ya no te sirve.

Por mi propia experiencia he descubierto miedos, creencias, patrones de comportamiento y actitudes que venían de todo mi proceso de orientación sexual.

Ahora lo veo en personas que tienen aceptada y visibilizada su orientación sexual y vienen a mi consulta con temas que no tienen nada que ver con su orientación. Se sorprenden cuando, muchas de ellas, ven un hilo conductor entre su proceso y lo que están viviendo.

Hablo de temas como: cambiar de trabajo, relaciones de pareja, problemas de relaciones (padres, amigos, hermanos…), miedos o fobias concretas (subir a un ascensor, hablar en público, ir en avión…).

Son temas que aparentemente no tienen nada que ver con su orientación sexual, y es así, pero en muchas ocasiones, sí tienen que ver los comportamientos y emociones que están viviendo o han vivido

Si nos centramos en el tema de la seguridad y confianza, veremos que, en el proceso de orientación sexual, brilla por su ausencia. Es fácil que te desvalores y tu autoimagen (lo que piensas de ti y como te ves) no sea sana para ti.

Volver a los valores de seguridad y confianza que ayudan en la vida, no es fácil y requiere de un trabajo interno. ¡Claro que va en aumento según tú avanzas en tu proceso!, pero si no te vigilas, siempre quedará algo en tu interior que te diga “no puedes, no vales, no te mereces…” porque es un mecanismo que lleva mucho tiempo actuando así.

Algo parecido pasa con el rechazo. Es un estado que se instala en tu cuerpo y mente y te produce emociones como el miedo o la vergüenza.  Piensas y haces las cosas, evitando el temido rechazo. ¿Cómo crees que luego gestionarás el rechazo en tu vida?

A veces son patrones de comportamiento que se repiten en tu vida “siempre que me paso esto, hago esto otro” y no entiendes el motivo.

Y así sucesivamente en diferentes estados, emociones y vivencias que has tenido. ¿Te pasa algo parecido?

Todo camino recorrido lleva sus consecuencias emocionales, y aunque lo ideal sería cargar la mochila de cosas valiosas para ti, es inevitable que dentro acaben creencias y comportamientos que son demasiado pesados en la actualidad.

Tómate un tiempo para darte cuenta qué llevas en tu mochila y qué está siendo un impedimento en estos momentos de tu vida.

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Sandra Toledano.  Coach Terapeuta LGTBI