Descubrir tú orientación sexual y quererla vivir no tiene edad. Se puede conocer a una mujer a partir de los 50.

 

Conocí a Júlia en un momento de mucho cambio en su vida.

Sus dos hijos ya son adultos y hacen su propia vida. Uno en la universidad y el otro se había marchado a trabajar a otra ciudad.

Según me contaba, sus hijos, eran la única unión que tenía con su marido y una vez empezaron a vivir su vida, decidió separarse.

Había sido ama de casa desde el momento que tuvo a su primer hijo. Dejó, por iniciativa propia, su carrera de maestra que tanto amaba y se consagró a su familia.

Me comentaba que sentía que era el momento de estar por ella y de cambiar las prioridades.

Había un tema que hacía muchos años, desde su juventud, tenía en mente y sentía que no estaba cerrado.

Para Júlia, su marido fue el segundo hombre con el que estuvo, pero es cierto que tuvo una relación muy especial con una amiga de la universidad, que quedó en eso, en especial.

Cuando le pregunté cuál era su tema, me dijo “quiero experimentar con una mujer”.

Y nos pusimos a trabajar en ese tema.

Nos aseguramos de sus sentimientos:

Me pareció muy importante que tomara conciencia del motivo de su decisión. ¿Qué quería conseguir con esto? ¿Cómo se quería sentir?

Asegurarnos de que su petición tenía sentido para ella, era imprescindible.

Me comentó que, a lo largo de su vida matrimonial se había sentido atraída por otras mujeres y se daba cuenta que era algo más que amistad, admiración o cercanía.

Justo esto es lo que le estaba pasando con una mujer que acababa de conocer, con la diferencia que ahora no había nada ni nadie que se lo impidiera.

La intención era que se asegurara que el objetivo era sano.

Hasta dónde estás dispuesta a llegar:

Cuando decía experimentar ¿a qué se refería?

A una amistad, una relación solo sexual, una relación completa….

No es lo mismo una atracción física, que llegar a tener relaciones sexuales.

Hay muchas mujeres que sienten esa atracción física o personal, pero saben que no se sienten atraídas a ir más lejos con alguien del mismo sexo.

Mayoritariamente las mujeres, tenemos una sensibilidad que nos permite ir más allá en el cariño. Y es justo esa sensibilidad la que hace que una mujer se sienta atraída por otra sin la necesidad de llegar al acto sexual.

Durante el proceso descubrió las creencias respecto a este tema:  no está bien tener una relación con otra mujer.

Las ideas preconcebidas de lo que está mal y lo que está bien.

Hay personas que se pasan el día enjuiciando lo que sucede. Lo califican con un bueno o malo. Esto sí, esto no.

Cuando somo capaces de no calificar las cosas y limitarnos a sentirlas, es mucho más fácil tomar decisiones.

Es fantástico para dejar ser intolerantes y convertirnos en personas flexibles ante los acontecimientos que nos llevan.

El merecimiento de vivir tú Orientación Sexual a partir de los 50:

En su caso trabajamos mucho el merecimiento.

Tenía la creencia que no podía volver a enamorarse porque ya le había sucedido y consideraba que a partir de los 50 quizá ya era tarde.

Decía que no era merecedora de iniciar una etapa nueva de su vida y menos tener una relación con otra mujer.

Creía que su momento ya había pasado y que nadie la podía querer.

El merecimiento es la puerta que abre o cierra lo que pueda suceder.

A veces somos muy conscientes que no merecemos algo, pero la mayoría de veces es una creencia muy sibilina que no identificamos y permanece en nuestro cuerpo y mente.

Si no lo vemos, se nos cierra la puerta de algo nuevo. Es como si le dijéramos a la vida “no me lo des porque no me lo merezco”.

En trabajos de merecimiento, la mayoría de personas no son conscientes de tener esta creencia y no se dan cuenta que va acompañada de una emoción que reside en su cuerpo constantemente.

La parte sistémica. ¿Cómo afecta a los que te rodean?:

Aquí estaba su mayor resistencia.

Sus mayores miedos e impedimentos. Sus hijos, principalmente. Después sus amigos y familiares.

Hicimos un trabajo potente de valores y descubrió que hacía tiempo que no era respetuosa y coherente con sus sentimientos y sus valores.

Los valores son el motor de nuestra vida y son la mejor y mayor brújula que tenemos.

Ellos nos indican si vamos por el camino correcto para nosotros o nos estamos desviando.

Cuando no estamos alineados con ellos, algo nos falta en nuestra vida y vivimos con un malestar continuo.

Es muy importante para todos descubrir nuestros valores y comprobar que forman parte de nuestra vida. Dependerá que nos alejemos o nos acerquemos al tipo de vida que deseamos.

Para mi es fundamental este punto en concreto de la parte sistémica.

Si hacemos un cambio sin mirar ni un solo momento a como puede afectar a los que te rodean, a la larga puede ser problemático.

Lo ideal es encontrar un equilibrio sin olvidar lo que necesitas y quieres.

Cuando una persona tiene un objetivo en mente, siempre se comprueba cómo afectará sistémicamente y si está dispuesto a seguir adelante.

Es el momento de ver qué impedimentos o problemática podrá haber en el proceso de cambio, respecto a quién le rodea.

Eso nos da la oportunidad de hacer el camino trabajando esos aspectos.

Con Júlia vimos el sentimiento de culpa respecto a sus hijos y fue muy bonito como se responsabilizó de lo que le estaba sucediendo y trabajó para cambiar su creencia y su emoción.

Actualmente Júlia está abierta a nuevas experiencias y a tener una relación con otra mujer.

Lo fantástico de todo es que lo hace desde otra mirada. Ha dejado la culpa y el sentimiento de inferioridad para sentir que se lo merece y vivir en consonancia con uno de sus valores, el amor.

¡ Quiero saber más !

Sandra Toledano.  Coach Terapeuta LGTBI

P.D.: Contacta conmigo para realizar una Sesión de Valoración presencial o vía Skype totalmente Gratuita en la que valoraremos el asunto a trabajar y nos conoceremos personalmente.