Para poder contestar a esta pregunta y saber si eres dependiente o controladora, primero deberíamos aclarar que entiendes por amor.

 

Está claro que es algo subjetivo y cada persona le da un significado diferente, y ahí empiezan las confusiones y los malos entendidos.

Yo concibo el amor como una actitud. El amor sano es ese sentimiento donde reina el equilibrio: “te tengo en cuenta y me tengo en cuenta” “te amo y me amo”.

Cuando no estamos en equilibrio es cuando buscamos, exigimos, esperamos y demandamos para encontrar en otros lo que no nos estamos dando, o cedemos y entregamos nuestra vida para que alguien la sostenga y nos diga cómo vivirla.

Sea la intención que sea, es vivir en la desvaloración y estoy hablando de personas que necesitan algo de la otra persona para sentirse bien.

¿Cuál fue la última vez que hiciste algo por tu pareja, sin esperar nada a cambio?

Y cuando digo nada, es nada, ni un “gracias” ni tu regocijo de satisfacer a tu pareja.

Ese es un buen indicativo para ver que no dependes del amor de la otra persona.

¡Ojo! Aquí hago un inciso para aclarar que no hablo de esos momentos donde uno tira más de la relación. Esos momentos donde estamos más necesitados de mimos y cariño. Eso es maravilloso si está equilibrado: un día eres tú la necesitada y otro día es tu pareja.

Me refiero a cuando la balanza está desequilibrada porque siempre es la misma persona la que necesita o lleva el peso de la relación.

¿Dónde te sientes más identificada?

Dependiente:

Si no te amas no te valoras y es muy posible que eso lo busques fuera.

Cuando actúas así, pasas de ser una persona independiente a depender de otra persona.

Buscar en otros te deja a expensas de esa persona. Le das todo el poder de cómo y cuándo has de sentirte bien.

No hace falta que te diga lo peligroso que es eso. Tu estado de ánimo dependerá de lo que la otra persona te diga o haga y teniendo en cuenta que buscas el bienestar ¿hasta dónde estás dispuesta a llegar y hacer para que esa persona te haga sentir valorada?

Mientras lo estás viviendo, la sensación es de amor total, pero en realidad es una relación comercial donde una persona da con la intención y la necesidad de recibir.

Es curioso si lo piensas, toda la cantidad de esfuerzo, energía emocional y física que dejas en esta cruzada, ¿cómo sería ponerla al servicio de descubrir tu propia valoración?

Y ¿qué pasa si la relación finaliza? Pues normalmente la persona dependiente no ve el momento de dejarlo. No siente la seguridad y confianza para hacerlo, entre otras cosas, porque está acostumbrada a obtenerla de la otra persona.

¿Hay otra manera de hacerlo?

Darte cuenta que una relación es de dos y que, sin tu parte y aportación, no existiría. ¡Así que mira lo importante que eres en tu relación!

Date el valor que tienes y te animo a que tomes las riendas más a menudo. Aunque tu pareja, si es el caso, te pueda parecer segura y que lleva el timón, también necesita esos momentos dónde se deja llevar. Volvemos al equilibrio.

Controladora:

Este sería el otro extremo. Necesitas controlar la relación porque crees que eso te da tranquilidad.

¡Para empezar eso es falso! El control no siempre es indicativo de tranquilidad.

Cuando nos relacionamos con alguien, es una cuestión de dos personas. Tu puedes controlar tu parte, pero la otra parte no la puedes controlar. Eso no depende de ti.

Algo importante a tener presente, es darte cuenta en que posición te coloca esta creencia.

Para controlar hay que mandar e imponer tu verdad. Esa verdad que crees que es la correcta y la que hace que todo “vaya bien”.

Para empezar, cada vez que impones tu verdad, estás anulando a la otra persona.

¿Qué te puede ayudar en esta situación?

Escuchar a la otra persona y cuestionarte lo que crees.

Solo escuchando entra nueva información y luego hacer el trabajo de cuestionarte si lo que dice es posible para la relación.

Para eso has de bajar de tu silla (mira este post para saber a que me refiero) y ponerte a la misma altura o nivel que tu pareja. Aquí le das el lugar que tiene que tener en la pareja.

No te vayas a pensar que por imponer tu verdad y “controlar” lo que pasa, te hace una persona más segura. ¡Para nada y todo lo contrario!

Es de personas inseguras y con poca valoración querer controlar todo e imponer su manera de hacer las cosas.

Cuando alguien se siente segura de sí misma, no necesita actuar así y tampoco necesita que la otra persona le de la razón o vea las cosas de la misma manera.

Esta manera de actuar también está en desequilibrio porque solo te tienes en cuenta a ti y olvidas las necesidades de tu pareja. También estás aquí como dependiente, porque dependes de que tu pareja haga lo que quieres.

Está claro que seas dependiente o controladora en tu relación, en el fondo hay un problema de desvaloración. De no tener la seguridad que por ti misma ya vales.

¡También tener en cuenta que las dos posiciones buscan amor! Pero el amor no se suplica ni se impone. Hay otras maneras de hacerlo.

Conclusión: el equilibrio es lo que importa (como en casi todas las cosas de la vida). Tener en cuenta tus valores, ser congruente contigo misma y estar muy atenta a lo que buscas en una relación.

Al final es observarte más y dejar de observar con totalidad a la otra persona. Ese es el amor verdadero hacía ti misma.

Y acabo diciéndote que las relaciones pueden ser lo más difícil de gestionar y a veces nos posicionamos en los extremos, y no pasa nada. Lo importante es darse cuenta y rectificar. Eso es lo que nos hace grandes.

¿Quieres cambiar algo de tu manera de relacionarte en el Amor?

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Sandra Toledano.  Coach Terapeuta LGTBI