¿Eres consciente de cómo actúa el estrés emocional en ti?

Cuando un tema nos preocupa, solemos hacer algo que es muy habitual: le damos nuestro tiempo y energía a ese problema; en definitiva, le damos el poder a la situación.

¿Es este tu caso? Sí es así, decirte que cuando lo haces, dejas de serte útil a ti mism@ porque no actúas con tus capacidades, los recursos o la creatividad que te ayuda a hacer las cosas diferentes.

Llegado a este punto, lo que era una duda, pasa a ser una preocupación para convertirse en una situación de estrés emocional.

En los temas de orientación sexual, el estrés emocional LGTB es muy recurrente. Si estás en un proceso de este tipo ya sabrás a lo que me refiero. Hay que hacer frente a muchos temas: aceptar la orientación sexual, salir del armario, integrarlo en los diferentes contextos de la vida (la familia, los amigos, el trabajo…) …

Cuando el estrés emocional está en alto nivel, es más fácil de detectar, ya que el malestar es evidente, pero cuando está en pleno crecimiento, puede ser bastante sibilino y a veces nos pasa por alto, hasta que ya nos supera y se presenta en cuadro fisiológico.

Te ofrezco 5 puntos que te pueden servir para darte cuenta si este es tu caso y si hay algo en tu vida que de la preocupación a pasado a un estrés emocional que te acompaña en el día a día:

1.-Con la mira puesta en el futuro.

Estás haciendo un puente al futuro donde te ves y te sientes con el problema actual. Hacer ese “viaje” al futuro es fantástico, pero el resultado obtenido puede variar significativamente. No es lo mismo viajar al futuro con la mochila llena de emociones positivas, recursos, autoestima a tope y creencias que te fortalecen; que tenerla llena de estrés emocional y miedo.

Si te posicionas en el futuro con el problema en la mente, es muy posible que no veas la solución. Esto te genera más miedo y más ansiedad.

No viajes con la basura a cuestas, viaja con el equipaje justo que potencie la experiencia.

En PNL (Programación Neurolingüística) el puente al futuro es un recurso muy bueno y funciona. Pero funciona porque antes el cliente se llena de recursos positivos y creencias posibilitadoras.

Sí tuvieras la visión y la sensación de que puedes solucionarlo, ¿cómo te imaginas el futuro?

2.-No ver la solución al problema.

Si no estás atent@ a lo que está sucediendo, es difícil encontrar soluciones que te sirvan para cambiar el  asunto LGTB que te preocupa y está produciendo un estrés emocional. Ya sé que ahora oímos mucho hablar del “momento presente”, el “aquí y ahora”, “tomar conciencia” …, en definitiva, no son más que expresiones que nos quieren decir que estemos atentos, que observemos y nos centremos en lo que queremos solucionar sin irnos a otros contextos. Es como si enfocáramos con una linterna al tema que nos estresa y queremos cambiar.

Para solucionar un problema, lo primero es darle luz y la mejor manera es mirarlo fijamente y darte cuenta de que está pasando.

Esta es la mejor manera de saber qué quieres o que no quieres y que cambios hay que hacer. Es el principio de ver la solución.

Somos los creadores del problema y también somos los creadores de la solución.

Es posible que haya cosas que dependan de ti y que no sepas como gestionarlas. Es algo muy normal ya que no sabemos de todo. También que haya otras que no dependan de ti, y esas también hay que gestionarlas. Si no sabes cómo hacerlo, te aconsejo pedir ayuda y acudir a un profesional que te pueda guiar o acompañar.

3.-Dedicarles más tiempo y pensamientos de lo necesario.

Es algo habitual en esta situación. Sí te pregunto cuanto piensas en tu tema LGTB ¿sabrías dar una respuesta que se acerque a la realidad? Seguramente te basarás en tu parte más consciente, en esos pensamientos más recurrentes y momentos concretos.

Lo que pasa es que hay cientos de pensamientos que afloran cada día y que no te das ni cuenta. Quizá no se quedan ni 2 segundos y no te paras ni a evaluarlos, pero están ahí.

Te propongo un ejercicio muy sencillo y con un resultado revelador. Coge papel y lápiz y dedícale un día, ¡un solo día! ,  a hacer el siguiente ejercicio:

  • Cada vez que tengas un pensamiento sobre el tema que te está provocando el estrés y malestar, harás un palito o símbolo en la hoja.

Solo hay una cosa a tener en cuenta: hay que estar en modo observador. Así que en cuanto te levantes, lo primero es programar tu mente: “hoy voy a estar atenta a todo pensamiento sobre …… (el asunto)”.

Sé muy sincer@ contigo. Aunque el pensamiento sea diminuto, pasajero y pase de puntillas…anótalo.

Por muy pequeño que sea, por muy rápido que pase, por muy inocente que parezca; es un pensamiento que está teniendo un efecto negativo en ti y acrecentando tu estrés.

Este ejercicio te ayudará en dos cosas principalmente: en estar atent@ y observando tus pensamientos, y en darte cuenta de las veces aproximadas que tu mente dedica a ese tema que te preocupa. También te ayudará a entender el nivel de estrés que tienes.

4.-Las emociones están descontroladas.

Con esto no pretendo decir que hay que controlar las emociones, para nada. Pero si te has convertido en una olla a presión que, por cualquier motivo de bajo nivel, estallas y reacciones desmesuradamente……a eso me refiero con descontroladas.

Puede ser que te estés dando cuenta que estás más alterad@ o irritad@. Saltas a la mínima y vas revolucionad@, o estás más triste y apátic@. Pero también es posible que esa información te llegue de la gente que te rodea. Tu pareja, tus familiares o los compañer@s de trabajo ya te están dando el toque: “no se te puede decir nada”, “estás de mal humor”, “me hablas mal” … Es importante que estés atento a esto porque es un aviso de que algo no está yendo bien.

Todo pensamiento tiene una repercusión emocional en ti.

Por eso la importancia de tener presente que pensamientos son los más recurrentes, ya que, aunque parezcan pasajeros, tienen una reacción emocional.

Por todo esto, la importancia de identificar que emoción está más presente en ti: miedo, rabia, tristeza, alegría… Éstas que  menciono, son las 4 emociones básicas que te pueden servir de guía.

Sobre todo, y muy importante: no niegues tus emociones. No son negativas, son un indicativo de tu estado actual. Negarlas es guardar el polvo bajo la alfombra. Acabará saliendo y multiplicado.

Entre antes te preguntes el motivo que te lleva a estar así, mas cerca de la solución estás.

5.-Estar paralizad@ esperando que suceda algo.

Este punto tiene mucho sentido y es el resultado de todo lo anterior: si estás pensando en el futuro con el problema, no te centras en la solución ni en lo que depende de ti. Eso te lleva a un estado emocional donde el miedo, la angustia y el estrés se hacen presentes. Es la combinación perfecta para que te sientas paralizad@.

Vaya, como si no dependiera de ti. Como si no pudieras hacer nada para encontrar soluciones que te hagan sentir mejor. Ese estado es una sensación, real, pero una sensación.

La realidad es que tienes el poder de acción y siempre hay algo que está en tu mano. A veces nos centramos sólo en lo que podemos hacer que vemos físicamente, pero hay cosas que dependen de nosotros y que se gestionan en nuestro interior, para acabar repercutiendo en el exterior.

Me refiero a encontrar un estado interno adecuado, dónde emociones como la tranquilidad, la seguridad, la confianza…te darán una claridad para encontrar la solución

Si tu sensación es de estar paralizad@, vale! Primer paso y más importante: reconocerlo. Puede parecer obvio, pero estamos preparados para no parar la máquina y eso nos impide reconocer que nos está pasando.

Cuando algo te supera, encontrar la tranquilidad, la seguridad o la confianza; puede parecer difícil, ¿verdad? Ten en cuenta que no tienes que inventarte nada, lo llevas de fábrica. Sólo necesitas ayuda para despertarlo y utilizarlo. Ese es el segundo paso: pedir ayuda. Un profesional que te acompañe y  ayude a redescubrir el potencial que tienes.

Toma las riendas y responsabilízate. Deja de esperar, pasa a la acción.

Es un alivio darte cuenta que puedes solucionar un tema y no dependes de «algo» o alguien externo a ti.

¡Ojo con desviar la responsabilidad! Me atrevo a decir que siempre hay una parte donde somos responsables de como queremos vivir esa situación.

Te recuerdo la importancia de reconocer lo que te está pasando y de pedir ayuda profesional. Los temas relacionados con la orientación sexual, suelen conllevar un estrés emocional LGTB, que afectan a todo nuestro entorno de vida y a nuestra identidad. Mirar hacia otro lado, es alimentar el malestar, el miedo, la angustia y el estrés : esperar que “algo” te solucione la vida.

Descubre cómo hacerlo

Sandra Toledano.  Coach Terapeuta LGTBI

P.D.: Contacta conmigo para realizar una Sesión de Valoración presencial o vía Skype totalmente Gratuita en la que valoraremos el asunto a trabajar y nos conoceremos personalmente.

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