Mentir ¿Cuántas mentiras dices sobre tu orientación sexual?

 

¿Dónde mientes más? En el trabajo, con la familia, los amigos….

Cuando no se quiere que alguien sepa algo, o se calla o se miente. Un secreto se puede callar si queda en algo que nadie comenta ni menciona.

Pero cuando se trata de temas del día a día y que debería ser natural hablar de ellos, ahí es fácil recurrir a la mentira.

Hay un motivo principal para mentir, no querer ser “diferente”. Algo muy habitual cuando no aceptas tu orientación sexual.

Si no quieres que en tu trabajo sepan que eres lesbiana, gay o bisexual, evitarás según que conversaciones o, ya sin remedio, acudirás a la mentira.

Seamos sincer@s, mentir es mentir. Puede haber mentiras menores, mayores, justificadas… pero el resultado es el mismo: estás mintiendo.

No es lo mismo hablar de tu novia y decir “mi pareja”, que decir que tienes un novio guapísimo y simpático solo para que piensen que eres hetero.

¡Ojo! Cuando hablo de la problemática de mentir sobre tu orientación sexual, no hablo del daño a los demás, hablo del daño que te estás haciendo y las repercusiones que eso tiene.

Escribo este artículo basándome en mi propia experiencia y en la experiencia de mis clientes.

Hay varios riesgos de este comportamiento, pero te voy hablar de tres en concreto:

Creerte tus propias mentiras:

Esto es la consecuencia de muchas cosas. Entre otras, de llevar tiempo contando mentiras.

Como he dicho antes, no quieres ser “diferente” y que te rechacen. Quieres formar parte de lo que te rodea.

Cuando no quieres ser diferente a los demás, también estás diciendo que quieres ser igual a ellos.

¿De verdad quieres ser como la gente que te rodea? o ¿quieres ser tú mism@?

Te lo pregunto porque querer ser como los demás tiene el riesgo de dejar de ser uno mismo. Al final haces y te comportas como los demás y no como tú mism@. Así que no me queda claro que vida estás viviendo.

Si cuentas una historia inventada que crees que te hará como los demás, me atrevo a decir que habrá algo que te la acabarás creyendo.

No hablo de llegar a creer que tienes una novia cuando no la tienes, hablo de creerte esa sensación de satisfacción cada vez que lo cuentas.

Hablo de “engancharte” a esa sensación de “soy como los demás”.

De contar cosas que no has hecho, pero te gustaría hacer.

También hablo de fantasear con el mundo que deseas y no tienes. Es fácil querer quedarse en esa fantasía.

Que te pillen:

Las conversaciones surgen con naturalidad y es la misma naturalidad con la que acabas mintiendo.

La incongruencia de ser y sentir una cosa y vivir otra es lo que te acabará delatando.

Cuando sales con tu chica de fin de semana y te lo pasas genial, te apetece compartirlo y explicarlo.

Tu compañero de trabajo o conocido te cuenta lo maravilloso que es estar enamorado. Las cosas fantásticas que hace con su novia los fines de semanas y tú te mueres de ganas de decirle lo feliz que estás.

Esto es lo que une a las personas. La proximidad de compartir.

Tantas ganas tienes que al final lo cuentas, pero tu novia María ahora es tu novio Luís. Porque tienes la idea y creencia que no serás aceptada siendo lesbiana.

Amiga mía, acabas de abrir la caja de pandora.

¿No habrás pensado que esto queda aquí?

Ya puedes tener buena memoria para recordar todas las respuestas que irás dando a todas las preguntas que te harán.

Porque es muy probable que, hasta la fecha, hayas sido la callada que nunca cuenta nada y ahora que te has abierto, los demás querrán saber más y más de esa relación.

Es muy estresante esta situación. Lo que empezó como una necesidad de expresar se vuelve una carga.

Cuando lleves un tiempo haciéndolo te sentirás fatal y el siguiente obstáculo será como sales de esta situación y como explicas tus mentiras hasta la fecha.

La soledad:

Quizá empezaste esto creyendo que te acercaba más a la gente, para pertenecer a un grupo. Quizá lo hiciste para no ser “diferente” o sufrir el rechazo de los demás. Creo que siempre están los tres motivos.

El caso es que no has encontrado nada de lo que esperabas.

Crees vivir aceptada, entendida y normalizada, pero es todo lo contrario.

¿A quién crees que están aceptando y entendiendo? Al personaje y no a quién eres realmente.

En el fondo eso se sabe y te conecta con la soledad, la tristeza y la rabia. Te aleja de la gente porque no puedes crear un vínculo real.

Todo pasa en un segundo. Empieza con una pregunta del tipo: ¿Tienes novi@? ¿Qué has hecho este fin de semana? Es ese segundo del que depende que seas sincer@ o no.

¿Qué hace que te decantes por una u otro? Tu seguridad, tu autoestima, tus valores.

Si te amas, te aceptas y tienes claro quién eres, también tienes claro que has de contestar. Es un camino que puedes escoger y para ello lo puedes trabajar. Uno no se levanta siendo quién quiere ser, pero lo decide y va a por ello.

¡ Quiero saber más !

Sandra Toledano.  Coach Terapeuta LGTBI

P.D.: Contacta conmigo para realizar una Sesión de Valoración presencial o vía Skype totalmente Gratuita en la que valoraremos el asunto a trabajar y nos conoceremos personalmente.