¡Empieza a cambiar tu vida!

 

Si algo tengo claro es que nadie tiene la “receta” mágica para vivir la vida. Entre otras cosas, porque hay tantos ingredientes como personas.

Cada libro de autoayuda, cada amigo, cada maestro…. tendrá la suya.

Para mí es primordial que cada persona encuentra su propia receta, lo que sea útil en cada momento de su vida.

Por mi parte, voy a compartir contigo tres “ingredientes” que me parecen necesarios y que para mí han sido tres recursos en mi vida.

Es habitual trabajarlas en las sesiones de Coaching y nunca deja de sorprenderme lo que ocurre cuando la persona lo tiene en cuenta.

 

Lo que depende de ti

Las personas que necesitan controlar todo lo que pasa en su vida y creen que tienen el control, suelen ser las que más sufren. Más que nada porque eso es imposible. Es una creencia totalmente falsa.

Se gasta mucha energía y no se cumple al objetivo. Es estresante y nunca es del todo satisfactorio, siempre hay un “pero”.

Si lo piensas bien, te pasas el día relacionándote: con tus padres, pareja, hijos, amigos, en el trabajo, los vecinos o cualquier persona que forme parte de tu vida.

Querer que los demás piensen como tú, que hagan lo que tú harías, que reaccionen como esperas, que escojan el camino que a ti te parece el correcto o que gestionen su vida como lo harías tú…es impositivo, intransigente e imposible.

Vivir así, es uno de los mayores motivos de frustración, ya que la mayoría de veces no sucede lo que esperas.

Cada vez que te centras en el hacer de la otra persona, desconectas de tu hacer.

Hacerte responsable de tu propia vida es un trabajo que no tiene fin. Para mí, es el “gran trabajo”.

Te lleva tiempo, has de estar presente, tener mucha conciencia y hacer las cosas de otra manera. Eso quiere decir, sentirte incómoda durante un tiempo. Un tiempo que muchas personas no están dispuestas a pasar.

Lo que realmente te proporciona seguridad es ocuparte de lo que depende de ti. Me refiero a esos aspectos de tu vida dónde tienes el poder de hacer los cambios oportunos.

Hay personas que me ponen ejemplos donde, parece ser, que no pueden hacer nada y que se les escapa de las manos.

Siempre hay algo que depende de ti. A veces es un cambio drástico y otras, responsabilizarte de cómo recibes y vives esa situación. ¡Eso depende de ti!

No soy partidaria de los mensajes cargados de culpa a cerca de los cambios vitales. Esos mensajes que parece que si no haces el cambio no sirves o no lo deseas. Es verdad que la última palabra la tienes tú, pero también es verdad que hay que estar preparados y hacerlo cuando llegue el momento, y eso solo lo sabes tú.

Aun así, cómo gestionas tu vivencia sobre la situación, sí depende de ti.

Centrarte en lo que depende de ti es responsabilizarte de la vida. Es tomar decisiones para solucionar problemas. Es focalizar lo que para ti es importante.

Si haces tu parte, lo que depende de ti, es difícil que la frustración aparezca porque no esperas nada de nadie.

No cedas tus emociones ni tu tiempo a otra persona, esperando que cumpla tus expectativas.

¿Hay algo más esclavo que depender de otra persona?

Por eso, te invito a reflexionar y tomar conciencia cada vez que tengas un asunto que te preocupe, que hagas una lista de lo que dependa de ti y en lo que puedes hacer algo para resolverlo. ¡En eso has de centrarte!

 

Lo que necesitas

Esta tiene varias lecturas. Me he encontrado con personas que esta actitud la relacionan con ser egoístas y otras con la creencia de ser buenas personas.

Pero vayamos por partes. ¿A qué me refiero con lo que necesitas?

Me refiero a tenerte en cuenta, a valorarte. Observar que necesitas en cada situación y lo que es mejor para ti.

Muy poca gente se para a pensar lo que necesita. Casi siempre lo primero es pensar en la otra persona o en las repercusiones que esta actitud puede acarrear.

Aún me sorprende la cara que ponen algunas personas cuando les pregunta “¿y tú qué quieres? ¿qué necesitas?” Ni se lo han planteado.

Cuando por fin exponen sus peticiones y las trabajamos, entonces suele venir la frase “pero pensar solo en mi es ser egoísta por mi parte”.

Es curioso que no se den cuenta que dejar de pensar en uno mismo es lo más egoísta que un ser puede hacer.

Pensar en ti no es perjudicar al otro. Eso es una falsa creencia.

Es más, yo creo que cuando alguien va de egoísta por la vida, sin tener en cuenta a la otra persona y arrasando con sus decisiones, tampoco está pensando en ella misma y su bienestar. Es otra manera de desconectarse del mundo.

Pensar en ti es cuidarte y si tú te cuidas, ese bienestar repercutirá en los demás.

En otras ocasiones, cuando les pregunto por qué no tienen en cuenta sus necesidades, se colocan en el rol de buenas personas que se sacrifican por el bienestar de los demás.

Si este es tu caso te recuerdo que, con este tipo de actitudes, lo que se suele buscar es la valoración de la otra persona y que recuerden lo buena y fantástica que eres. Esto si me parece egoísta.

Ya sé que es una frase muy utilizada, pero creo conveniente recordar que hacer las cosas desde el amor, es hacerlas sin esperar nada a cambio.

Y ¿qué suele impedir que tengamos en cuenta nuestras necesidades?

Me voy a basar en lo que sucede en un proceso de Orientación Sexual, pero me atrevo a decir que en otros procesos pasa igual:

La culpa, la vergüenza y el miedo al “qué dirán” (sé que hay otras, pero estas tres tienen mucho peso).

La culpa y la vergüenza, esas emociones que nacen cuando creemos que estamos provocando un daño o hacemos algo que no es correcto, según nuestro baremo del bien y el mal.

El miedo al “qué dirán”, esa creencia de posicionarte en el peor de los escenarios y la necesidad que todo ser humano tiene de ser aceptado y querido.

Me parece de gran importancia tomar conciencia de para que lo hacemos, que miedos o temores hay detrás. Que estamos evitando.

También, como nos perjudica esta actitud. Cuando no te tienes en cuenta y dejas de hacer lo que realmente necesitas, ¿qué daño te produce?

Seguir este propósito en tu vida, tener en cuenta tus necesidades, es una manera de ser auténtica contigo y con los demás.

La autoimagen

La autoimagen es la opinión que tienes de ti y como te ves.

Está conectado directamente con la seguridad que cada persona tiene de sí misma.

Es por eso de la importancia de trabajarla, si es baja. De ello dependerá el boicot que te hagas en la vida.

Son muchos los factores que forman parte: la opinión de los demás, tus creencias, tu juicio sobre lo que está bien y lo que está mal, las experiencias de vida… entre otras muchas.

Lo que está claro es como una autoimagen negativa puede limitar la vida de una persona.

De ahí vienen creencias como: “no puedo, no sé, no sirvo, no me merezco, no lo lograré…” Todo un lenguaje que tu mente tiene instalado y que está en el día a día.

Hay otras creencias como: “soy vago, soy feo, no soy creativo, no tengo memoria…” Quizá alguna de ellas sea verdad, pero eso no quiere decir que tengas que fastidiarte la vida. Se pueden trabajar.

Si tu autoimagen es baja, tú serás el enemigo. Serás la persona responsable de poner barreras en tu vida.

Esta actitud te impide ver tus fortalezas, recursos, puntos fuertes y te impiden brillar.

En los procesos de Orientación Sexual, es algo que se trabaja en las sesiones. Si no te valoras, si tu autoimagen es negativa, eso complica mucho los cambios que quieras hacer.

Te animo a seguir descubriendo recursos y maneras de vivir tu vida.

Si para ti, este tema es prioritario en tu vida y quieres cambiarlo, si estás dispuesto a hacer una inversión económica para mejorar tu bienestar y vivir tu Orientación con Naturalidad; contacta conmigo para una Sesión de Valoración Gratuita.

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Sandra Toledano.  Coach Terapeuta LGTBI